Por: Juan Carlos Chávez Marquina
Historiador

1. INTRODUCCIÓN

Trujillo es una ciudad norteña de la provincia del mismo nombre, perteneciente a la Región La Libertad. En esta oportunidad, se realiza un estudio a nivel artístico de la Plaza Mayor de Trujillo (nombre original), también denominada Plaza de Armas, y sus esculturas como la fuente de agua y el monumento de la libertad, que nos permite comprender la mentalidad de la época y las ansias de sus habitantes de tener un espacio que sea el símbolo de la prosperidad de la ciudad. En la actualidad la ciudadanía tiene mucho aprecio por su plaza, pero hay mucho desconocimiento en cuanto a su significado. Por tal motivo, este estudio es un pequeño aporte para contribuir a recuperar los valores  culturales e históricos que envuelve al mayor orgullo espacial y monumental de los trujillanos.

2. UNA PLAZA SIN ORNATO EN EL VIRREINATO

A finales de 1534 Diego de Almagro fundó la villa de Trujillo a pocos kilómetros de Chan Chan, la capital chimú, y el 5 de marzo de 1535 Francisco Pizarro ratifica la obra fundacional, habiendo repartido los solares de la maya urbana de Trujillo y las encomiendas (indígenas tributarios) entre 31 españoles, eligiéndose entre ellos a sus respectivas autoridades ediles (Vargas, 1936: 236). Martín de Estete fue el primer urbanista que tuvo Trujillo, distribuyendo a cordel y regla las calles y manzanas teniendo como punto de referencia la plaza mayor, según ordenaba en 1523 la real cédula del rey Carlos V. Dicha ordenanza se basaba en el modelo idealista del renacimiento que proponía una malla urbana en retícula ortogonal cuyo corazón era la plaza, el cual también es conocido como damero renacentista, siendo el modelo que siguió la distribución urbana de Trujillo durante el Virreinato (Zevallos, 1985: 23).

La plaza es el teatro social de la comunidad, siendo el escenario de los hechos más importantes de una ciudad. En la época virreinal de Trujillo se le denominaba “Plaza Mayor” o “Plaza Pública”, en la cual se realizaban 5 tipos de eventos: civiles, religiosos, lúdicos, punitivos y económicos. Las actividades civiles más importantes fueron alusivas a las de mantener la fidelidad al rey. En las actividades religiosas, el clero celebraba las procesiones del Corpus Cristi y de los santos protectores. De las actividades lúdicas, la más aclamada por el público fue el de la corrida de toros a campo abierto. La plaza también tuvo un escenario punitivo y fúnebre, debido a que fue un emplazamiento donde se ejecutaban castigos y la pena de muerte para delincuentes y herejes. Las actividades económicas más frecuentes era la de mercadeo y la instalación periódica de ferias que ofrecían las novedades y rarezas traídas de otros lugares.

Durante casi toda la época virreinal la plaza mayor de Trujillo consistía en un espacio rustico con poca vegetación sin ningún tipo de adorno escultórico ni artístico. Desde los comienzos de la ciudad hubo intentos de colocar una fuente de agua y construir una cañería que la suministrara; pero por la escasez de dinero y de personal calificado para su construcción se postergó por casi tres siglos. En las imágenes realizadas por el viajero francés Léonce Angrand en 1839, no aparece ninguna obra escultórica en la plaza mayor de Trujillo (figura 01).

Figura 01: Plaza Mayor de Trujillo en 1839. Se observa que la plaza es un terreno rústico sin ninguna obra escultórica. Grabado de Léonce Angrand.

3. EL SURGIMIENTO DEL ORNATO EN LA PLAZA EN EL SIGLO XIX

Después de la independencia nacional, debido a las reuniones del ejército y las ceremonias alusivas a la patria, la “Plaza Mayor” pasó a denominarse “Plaza de Armas”, pues allí los militares desfilaron sus armas. En la época republicana el concepto espacial y funcional de la plaza mayor de Trujillo sufre un cambio muy importante, al existir por parte de las autoridades ediles una preocupación por hacer de la plaza de armas un espacio más agradable para los habitantes de la ciudad. Con la creación del mercado en el convento suprimido a los frailes de San Agustín, se liberó a la plaza de armas de la acumulación de desperdicios, aglutinamiento, bullicio y desorden.

Ante la necesidad de abastecer de agua a la población, Pedro Madalengoytia Sanz de Zárate, mandó fabricar una fuente de mármol en su hacienda y obraje de Santa Cruz de Carabamba y la ofreció en donación para la plaza mayor en 1841. Aquel monumento escultórico estaba diseñado según el modelo de una fuente pública del Antiguo Régimen. Cuando los reyes y sus funcionarios construían obras para el beneficio de la población, usaban el arte para inculcar un lenguaje de sometimiento a la autoridad. Es así que una obra artística cargada de una simbología específica tenía la función de hacer notar al pueblo su compromiso con la fidelidad a la autoridad, el rey y el status quo.

El diseño de la fuente de agua de la plaza de Trujillo reúne en su diseño las características de una fuente de la época de la monarquía al incorporar las figuras de leones en los contornos de los receptáculos superiores, que funcionan como caños. El león es símbolo de la realeza, su figura es usada en muchos escudos heráldicos reales, siendo España uno de ellos, como es el caso del león rampante que representa al reino de León, uno de los reinos que conformaban el dominio monárquico español. La provisión de agua es otra característica que afianza la benevolencia del rey, puesto que la historia nos demuestra que el abastecimiento de agua es un elemento muy importante para el establecimiento y la supervivencia de las civilizaciones. Diego Cánovas destaca la relación del agua como una necesidad de la vida asociándose a la figura del poder real, encarnado en la pileta de la cual mana y da accesibilidad de la misma al pueblo (Cánovas, 2017).

Otra de las características de la fuente de agua de Trujillo que proceden del Antiguo Régimen es la superposición de niveles dando la apariencia de jerarquía (figura 02). La fuente y pileta tiene tres niveles, que representaría los estratos sociales siguientes:

  • La realeza: Está representado por el receptáculo más alto y más pequeño, cuyos bordes tiene 4 cabezas de leones de los cuales brota el agua por su boca. Esto significaría que el rey, en su función de un padre amoroso, les da el sustento vital a sus hijos, el pueblo.
  • Los funcionarios: Está representado por el receptáculo ubicado en el medio de los demás. Tiene en sus bordes 8 cabezas de leones que recogen el agua que brota del receptáculo superior y luego la redistribuyen al receptáculo inferior. Aquello simboliza el rol que cumplen los funcionarios, como intermediarios, al encargarse de administrar las dádivas del rey para luego distribuirlas al pueblo.
  • El pueblo: Está representado por la pila ubicada en nivel inferior y último donde se deposita el agua que emana de los receptáculos superiores. Representa al pueblo quien recibe el agua o la dádiva que le permite subsistir y por lo tanto en retribución su obligación es ser fiel a su rey (su padre) y obedecer a los funcionarios (hermanos mayores).

Aquella alegoría de la estratificación social de la fuente de agua es aplicable a muchas fuentes públicas construidas en época de la monarquía, algunas se dividen en 3 y 4 niveles, que podrían ampliar la jerarquía social, así como es muy recurrentes la figura del león. Esta simbología de la fuente de agua en las plazas públicas tiene la función de mantener la obediencia al rey y al status quo.

Figura 02: Fuente de agua que anteriormente estaba en la plaza mayor de Trujillo, donde se observa una jerarquía en los receptáculos, cuyos caños tienen cabeza de león. A pesar de ser republicana, perdura la simbología monárquica.

Si bien es cierto, la fuente de agua de Trujillo sigue dicha tradición simbólica, es en lo referente a su forma, pero no en su interpretación. Si la fuente de agua se hubiera colocado en la plaza mayor en la época virreinal esta simbología sería aplicable a ojos de los pobladores, pero se construyó en la época republicana, cuando la figura del rey era de tiranía y opresión.

Según Natalia Majluf, el concepto de ornato público comienza a ganar fuerza a partir del gobierno del Presidente Echenique, quedando establecido como importante en el segundo gobierno de Ramón Castilla. Aunque a veces se llevaban a cabo por los gobiernos locales, todas las obras de ornato eran fomentadas desde el gobierno central. La escultura pública junto con el alumbrado público y el empedrado de plazas y calles, la colocación de relojes públicos y de pilas de agua, entran dentro de un nuevo concepto de obras de carácter cívico (Majluf, 1994: 11-12).

En el caso de Trujillo, la fuente de agua se convirtió en símbolo del ornato de la ciudad y principal atractivo. Posteriormente a la colocación de la fuente de agua (1841), el cabildo ordenó colocar en forma circundante 4 esculturas alegóricas a las estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. La fuente de agua marcó un nuevo concepto de plaza para la ciudad puesto que se convierte en el centro y atractivo principal, que propiciaban las relaciones sociales de la comunidad. Ello motivó a que se sembraran árboles y arbustos dentro de la plaza y se marcaran 4 senderos que convergían en la fuente de agua, el terreno seguía siendo de tierra. También se colocaron bancas alrededor de la fuente. Aquello significó que la plaza mayor dejó de ser un lugar de transición para volverse en un lugar de descanso y sosiego, un bello lugar de contemplación. Como indica Majluf, las bancas convirtieron las plazas en salas públicas. La incorporación de bancos en lugares públicos fue reciente al iniciar la segunda mitad del siglo XIX, no solo para Perú sino para los países europeos (Majluf, 1994: 19).

Asimismo, la fuente de agua cambia su utilidad funcional por una predominantemente ornamental. Por varios años se había planificado colocar una pila para abastecer de agua a la ciudad, pero luego de haberse construido dicha obra, cambió su utilidad. El hecho de sembrar vegetación alrededor de la fuente y encerrarla con rejas de fierro, así como construir bancas en la plaza, es un indicador que la fuente ya no servía para que el pueblo dispusiera de agua, sino que era para que los ciudadanos contemplen su belleza, otorgando un ambiente de relajación. Como se observa en la figura 03, la fuente de agua y la plaza pasó a ser para contemplación y beneficio principalmente de los habitantes más distinguidos de la ciudad, quienes se deleitaban con su nuevo espacio de sociabilidad, alejando a las clases populares, a quien veían como generadores del desorden.

Si bien es cierto, había una preocupación por mejorar la plaza mayor, en cuanto a ornamentación y limpieza, todavía presentaba rasgos de la época virreinal en la década de 1870, como es el hecho de carecer de pavimentación, quedando la superficie todavía de tierra y con pocos arbustos colocados sin un orden definido (figura 03).

Figura 03: Plaza de Armas de Trujillo en 1871. Colección Pinillos Ashton.

En 1879 se inicia la guerra contra Chile, la cual causo grandes perjuicios en la economía nacional y por ende también en Trujillo, que tuvo que pagar altos cupos para evitar ser destruida. En la fase de recuperación de la ciudad, a finales del siglo XIX, se realiza un orden estético en la plaza. Los árboles de ficus se colocan en el perímetro de la plaza. Se da más firmeza al suelo con la colocación de canto rodado (piedras de río). Se establecen 5 senderos de piedra labrada que salen de las esquinas y lados de la plaza en dirección a la fuente de agua. También se inaugura el alumbrado público de la plaza con la colocación de postes con lámparas a base de gas (figura 04). De esta manera, la plaza mayor de Trujillo se convirtió en un espacio de ornamentación que sería el orgullo y símbolo de progreso y prosperidad de la ciudad.

Figura 04: Plaza de Armas de Trujillo alrededor de 1900. Se observa un diseño de depuración y orden al ubicar los elementos que la conforman, influenciado por parámetros europeos. Imagen: Internet.

4. LA CONFIGURACIÓN DE LA PLAZA JARDÍN

En la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, surgen en Europa grandes reformas en la configuración de las ciudades. Por un lado, Francia se convirtió en el ejemplo de urbanismo moderno. En esta época denominada el Segundo Imperio o Imperio de Napoleón III, el barón Haussmann reforma París mediante la creación de anchas avenidas y vías principales que convergen en plazas centrales, así como la creación de bulevares, como obras principales (Molina, 2009: 3-4). Por otro lado, a finales del mismo siglo existió una gran preocupación por solucionar el problema de insalubridad y contaminación de las ciudades. En Gran Bretaña, Ebenezer Howard establece su modelo de Ciudad Jardín (Garden City) en 1902, en la cual establece la combinación de la belleza natural de las zonas rurales con la infraestructura de una ciudad moderna mediante la designación de terrenos dedicados para a áreas verdes para rodear a las comunidades urbanas (López, 2003: 189-190). La influencia francesa e inglesa se extendió por el mundo y redefinió en modelo de ciudad y plazas jardines.

Cuando asume la alcaldía de Trujillo el acaudalado hacendado Víctor Larco Herrera en 1913, se muestra interesado por implementar obras de salubridad, así como hermosear los ambientes públicos siguiendo las planificaciones urbanas modernas, que ya se habían implementado en Lima. En consecuencia, replantea el diseño de la plaza: cambia el empedrado por una pavimentación firme hecha con losetas, incorpora de manera geométrica una secuencia de jardineras que se entrecortan por 8 senderos rectos que salen de las esquinas y lados de la plaza, el cual es atravesado por un sendero de planta octogonal, cuyo centro es la fuente de agua. Con la creación de las jardineras se crea también la necesidad de establecer canales de riego para poder mantener las áreas verdes consistentes en césped, ficus y palmeras. También se colocan nuevos postes y farolas de alumbrado público que funcionan a electricidad (figura 05). Finalmente Larco culmina su gestión en 1917 haciendo honor a su ascendencia italiana al realizar la donación del palacio municipal de un estilo neorrenacentista inspirada en el palacio Farnesio de Roma (Valdizán, 1934: 50-62).

Figura 05: Plaza de Armas de Trujillo en 1921. La configuración del diseño actual de la plaza se realizó en la gestión del alcalde Víctor Larco Herrera (1913-1917). Fotografía de la Revista Mundial. Cortesía de Jorge Cox Denegri.

5. EL MONUMENTO DE LA LIBERTAD EN LA PLAZA

En el siglo XIX la escultura de Trujillo estaba impregnada de una tendencia neoclasicista y romanticista. Prueba de ello, son las esculturas de los mausoleos del cementerio general de Miraflores, que utiliza muchas alegorías grecorromanas para expresar las virtudes y acciones de los personajes allí sepultados.

La primera escultura pública del siglo XX, ubicada en una plazuela, llamada “Iquitos”, fue en honor al dios Mercurio, donada en 1915 por el comerciante Juan Armas. Mercurio es el dios del comercio y su representación alude al desarrollo industrial de Trujillo, que Juan Armas quería hacer notar como el factor principal del progreso. Su vida representa la prosperidad de los nuevos ricos, puesto que Armas había nacido de una familia humilde en un pueblo de Otuzco y logró acumular fortuna al emprender varios negocios en la ciudad de Trujillo (Armas, 1935: 280-282). El monumento a Mercurio encarna el idealismo que gobierna el espíritu de la ciudad, cuyos habitantes consideran que son las virtudes morales y las hazañas nobles las que conducen el desarrollo de la sociedad.

Para los historiadores del siglo XIX, como Mariano Felipe Paz Soldán, en su Historia del Perú Independiente (1868), el cual es una narración política antes que social o económica, son los grandes hombres con virtudes admirables quienes hacen y dirigen la Historia, siguiendo la corriente historiográfica positivista alemana de la época (Alva, 2009: 104). En el caso del historiador huamachuquino afincado en Trujillo, Nicolás Rebaza Cueto, es similar, puesto que sigue la misma corriente en su obra Anales del Departamento de La Libertad en la guerra de la Independencia (1898). Este trabajo realzó la figura de grandes personajes, como el Marqués Torre Tagle, José Faustino Sánchez Carrión, Simón Bolívar, Luis Orbegoso e ilustres personalidades trujillanas. Asimismo, su obra puso a la provincia de Trujillo como el foco principal para la gesta de la independencia del Norte del Perú (Rebaza, 1898).

La obra de Rebaza llenó de orgullo a los trujillanos como ciudad que jugó un papel muy importante para lograr la independencia nacional. Este patriotismo regional motivó a que la municipalidad no escatimara en gastos para erigir una obra que materialice ante los ojos de Perú y el mundo la trascendencia de la ciudad. Al aproximarse el Centenario de la Independencia del Perú, se conformó la Comisión del Centenario de la Libertad de Trujillo, que convocó en 1920 y 1921 a un concurso para construir el monumento de La Libertad en la Plaza de Armas. El concurso logró captar el interés de varios artistas europeos, puesto que, de las 104 maquetas recibidas por la comisión, la gran mayoría era procedente de Alemania, Bélgica, Inglaterra e Italia. Definitivamente, el jurado, dirigido por Eleazar Boloña y Carlos Uceda, escogió el boceto del alemán Edmund Möeller.

La fuente de agua del siglo XIX fue removida para posteriormente ser trasladada a la plazuela “El Recreo”, colocándose en su lugar la primera piedra del conjunto escultórico el 10 de mayo de 1925. Este monumento fue construido en Alemania por Möeller y traído por partes en barco al puerto de Salaverry; luego fue transferida a la Plaza de Armas para ser armada bajo la dirección de Enrique Albrecht y Juan Ricci. Temporalmente el propio escultor vino a constatar los detalles de la obra. Finalmente, el monumento que había costado cerca de 250 mil soles, se inauguró el 4 de julio de 1929, bajo la prefectura de Tomas Lama, siendo padrinos el presidente de la república Augusto B. Leguía Salcedo y su hija Carmen Rosa Leguía Swayne (La Industria, 1971).

El escultor Möeller introduce con su obra una concepción distinta a la que era común en Trujillo. Su obra está cargada de personajes humanos, en muchos casos personas comunes y corrientes. El conjunto escultórico está construido en mármol travertino alemán y bronce, consta de tres cuerpos (figura 06). No existen descripciones del propio Möeller en relación a que significan los elementos que la conforman, solamente existen interpretaciones casi aceptadas sobre su significado. A continuación describiremos estos significados establecidos por consenso entre la comunidad:

Primer cuerpo: Constituido por las 4 estatuas que representan:

  • La industria y comercio: Un hombre sentado, cuyo brazo izquierdo sostiene una rueda dentada.
  • La belleza y la abundancia: Una mujer que sostiene en la mano izquierda joyas y en la mano derecha, frutas.
  • La cultura y educación: Un longevo hombre en actitud pensante, que instruye a un niño que sostiene un libro abierto.
  • La agricultura y ganadería: Un campesino cuyos brazos sostienen una gravilla de trigo, un carnero y, al costado, un niño.

Segundo cuerpo: Conformado por tres estatuas y tres placas:

Estatuas:

  • La opresión o la esclavitud: Representado por un hombre que jadea con la cabeza inclinada y una mano en el cuello.
  • La acción: Alegorizado por un hombre que intenta manumitirse.
  • La liberación: Caracterizado por un hombre con los brazos levantados y empuñados.

Placas:

  • Proclamación de la Independencia de Trujillo por José Bernardo de Torre Tagle, 29 de diciembre de 1820.
  • La batalla de Junín, 6 de agosto de 1824.
  • La batalla de Ayacucho, 9 de diciembre de 1824.

Tercer cuerpo: Se erige un obelisco con un joven (otros dicen que es un ángel) parado sobre el globo terráqueo, lleva puesto una capa y sostiene una antorcha. Está hecha de bronce y simboliza la Juventud y la Libertad.

Figura 06: Monumento de la Libertad en la Plaza Mayor de Trujillo en la actualidad.

El Monumento de la Libertad tiene dos influencias muy destacadas. La primera se puede observar en el segundo cuerpo del conjunto escultórico, los personajes tienen una apariencia similar a la obra El Pensador de Auguste Rodin (padre de la escultura impresionista), en cuanto a su concepción, pero no en su acabado. Ambas obras tratan de mostrar los sentimientos internos a través de la tensión muscular. Pero la influencia más notoria de Rodin en Möeller es el efecto de obra inacabada, como puede apreciarse en la imagen del hombre que representa a la liberación, que pareciera que el escultor haya abandonado la obra al exponer la textura bruta del mármol en el muslo del personaje.

Si bien es cierto, el segundo cuerpo representa los monumentos de la esclavitud, la acción y la liberación, no existen ataduras como cadenas que mantengan al personaje sujetado. El escultor concibió su obra en Alemania sin tener en cuenta el contexto histórico peruano. Lo que parece más es que el mármol en bruto se niega a soltar al hombre, pues es esencia o materia prima de los personajes. Aquí se rebela es espíritu creador del autor, que quiere imitar a Dios, quien creó al hombre del barro según la Biblia; Möeller crea al hombre del mármol, pero este hombre es un hombre libre, con voluntad de pensamiento y acción propia, dueño de su propio destino (figura 07).

Figura 07: Segundo cuerpo del Monumento a la Libertad.

Sin embargo, no se trata del impresionismo de Rodin, sino que la escultura de Möeller sigue una tendencia que se había puesto de moda a inicios del siglo XX. Esta tendencia sería conocida posteriormente como Art Déco.

El estilo Art Déco nunca existió como tal, dado que abarca todas aquellas manifestaciones artísticas que se produjeron entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. La denominación Art Déco se acuñó en 1966 en la muestra retrospectiva realizada en el Museo de las Artes Décorativas de París llamada “Los años 25”. En aquella época de 1925, en París se organizó la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes (Exposición Internacional de Artes Décorativas e Industriales Modernas) con la finalidad de conocer las artes Décorativas de vanguardia. El Art Déco fue un movimiento de diseño que influyó las artes Décorativas tales como la arquitectura, escultura, pintura, grabado, diseño gráfico e industrial y cinematografía. Este movimiento es una amalgama de muchos estilos y movimientos diversos de principios del siglo XX, que se inspira en los primeros movimientos vanguardistas, como el constructivismo, cubismo, futurismo. Asimismo, recurre a Décoraciones evolucionadas del Art Nouveau (su antecesora) y la influencia del estilo racionalista de la escuela Bauhaus (Peña y Sánchez, 2014).

En las esculturas del Monumento a la Libertad, los personajes presentan características del Art Déco, pero en una fase incipiente. Los cuerpos tienen poco movimiento, la mayoría en estado de reposo, no se aprecia que el movimiento es constante, sino que pareciera que estuvieran posando para los espectadores. Se exagera la musculatura, pero carece de detalles y texturas que caracterizan a un cuerpo autentico, más bien se hace énfasis en demarcar sus volúmenes de manera simplista (figura 08).

Figura 08: Detalles del primer cuerpo del Monumento de La Libertad.

Por otro lado, los rostros tienen rasgos y facciones duras y estereotipadas, como se pueden ver los ojos alargados y los parpados demarcados, así como la nariz grande. El cabello esta demarcado por líneas separadas, en el caso del personaje que representa a un joven portando una antorcha su cabello consta de volúmenes geométricos al igual que el fuego, esto es una particularidad muy característica del Art Déco. Del mismo modo, en algunos personajes hay una desproporción corporal. Por ejemplo, en la figura que representa a la cultura, el anciano presenta una mano más grande que su rostro, y la figura que representa a la libertad tiene su cuerpo desproporcionado al quedar sus extremidades inferiores delgadas y reducidas respecto al cuerpo superior, no sigue el canon griego de las 7 cabezas equivalentes a la altura del cuerpo, sino que su medida es de 6 cabezas. Por ende, no hay intención de seguir las proporciones antropométricas (figura 09).

Todo lo expresado apunta a que el Monumento a la Libertad se trata de la primera escultura de la tendencia Art Déco, en su fase inicial, que llegó a Trujillo, la cual está marcada por un concepto más terrenal de la vida humana, sin recurrir al idealismo grecorromano.

Figura 09: Detalles del Monumento de La Libertad. Imágenes propias y de internet.

Con este coloso de mármol y bronce, los habitantes de Trujillo hicieron alarde de que su ciudad fue la cuna de la independencia, llegando al punto de creer (equivocadamente) que allí se proclamó por primera vez la libertad del dominio español en Perú. Al igual que la estatua de la libertad de New York, la escultura de Trujillo se convirtió en el ícono de la ciudad, imponiéndose por las demás ciudades peruanas como símbolo de libertad y prosperidad. Los monumentos son símbolos que hacen trascender a la ciudad como focos de progreso. No hay ciudad en el Perú que conmemore de manera imponente un monumento dedicado a la libertad. Sin embargo, dormirse en sus laureles puede dejar a los trujillanos sin más símbolos representativos, puesto que dicho monumento también es el único que ha alcanzado tal magnificencia, no existiendo otro monumento de similar importancia en la ciudad, ni siquiera planificada para este bicentenario, hasta la fecha.

6. CONCLUSIONES

En la época virreinal la Plaza Mayor de Trujillo fue un espacio para actividades civiles, religiosas, lúdicas, punitivas y económicas, sin ser concebida dentro de un régimen de ornato. En el siglo XIX es cuando la plaza se libera de actividades poco “decorosas” para hacer de ella un espacio más agradable para los habitantes de la ciudad. La fuente de agua donada en 1841 se convierte en el principal atractivo de la plaza, que propiciaba las relaciones sociales de la comunidad. La colocación de bancos significó que la plaza mayor dejó de ser un lugar de transición para volverse en un lugar de descanso y sosiego, para beneficio principalmente de los habitantes más distinguidos de la ciudad, alejando a las clases populares.

En la década de 1910, el alcalde Víctor Larco Herrera configura el diseño actual de la plaza siguiendo las planificaciones urbanas europeas, creando de esta manera una plaza jardín. En la conmemoración del centenario de la independencia de Perú, la ciudad de Trujillo no escatimó en gastos para erigir una obra que sea el símbolo de la libertad, haciendo alarde al papel importante que desempeñó en la emancipación nacional. El conjunto escultórico de mármol fue realizado por el alemán Edmund Möeller, quien introduce el Art Déco en la ciudad, el cual está marcado por un concepto más terrenal de la vida humana, abandonando el idealismo grecorromano que caracterizaba a la ciudad.

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Cita del artículo:

Chávez Marquina, Juan Carlos (2022). "Historia, mentalidad y simbolismo en la Plaza Mayor de Trujillo" en BICENTENARIO DE TRUJILLO PERÚ, 13 febrero 2022, disponible en: https://trujillobicentenario.org/5017/historia-mentalidad-simbolismo-en-plaza-mayor-trujillo.

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